En un discurso, pronunciado recientemente en Florencia, la premier británica, Theresa May, explicó el propósito del Reino Unido de proponer que se posponga el Brexit hasta el año 2021, en lugar de mantener la actual fecha prevista para la ruptura completa, 2019.

Esto supone un cambio importante en la estrategia británica frente a lo que venía manifestando hasta ahora. Durante estos dos años de prórroga, el Reino Unido se compromete a contribuir al presupuesto comunitario, a someterse a la jurisdicción del Tribunal Europeo y a respetar la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea.

Esto último permitiría a los jóvenes españoles y de otros países de la Unión Europea seguir buscando trabajo en el Reino Unido sin tener que solicitar previamente un visado, al menos hasta la nueva fecha que el Reino Unido propone para la ruptura definitiva, 2021.

También se ha comprometido a hacer frente a todas los compromisos que el Reino Unido ha adquirido a lo largo de estos más de 40 años que ha pertenecido a la UE (antes CEE), incluyendo las pensiones de todos los funcionarios británicos que han servido en las instituciones comunitarias.

La primer ministro británica también se ha comprometido a colaborar estrechamente en la política de seguridad europea para hacer frente de forma conjunta al problema del terrorismo islámico, que afecta a todos los países europeos por igual.

También ha rechazado la posibilidad de establecer una frontera entre la república de Irlanda e Irlanda del Norte, un tema que preocupa especialmente a las dos comunidades de irlandeses y una de las razones por las que los irlandeses británicos se oponen a la salida de la Unión Europea.

Sobre el tipo de acuerdo que el Reino Unido prefiere, no fue muy explícita. Lo que dejó claro es que no quiere formar parte de la EEA (Área Económica Europea), como es el caso de Noruega, ya que supone aceptar la normativa europea y limitaría la independencia del Reino Unido.

Pero tampoco quiere un acuerdo similar al que recientemente ha firmado la Unión Europea con Canadá, ya que, según su punto de vista, es demasiado restrictivo comparado con la situación de que disfrutan a día de hoy en Europa las empresas británicas.

Como suele ocurrir últimamente, la actual posición del gobierno británico ha suscitado críticas tanto por parte de los europeístas británicos como por parte de los duros del Brexit. Los primeros preferirían un estatus similar al de Noruega, y los segundos preferirían una ruptura completa a partir de 2019.

Foto – The Independent